junio 26, 2026

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Más salario, menos empleo: el temor del servicio doméstico en Colombia

El reciente aumento del salario mínimo en Colombia, establecido en un 23 % y promovido por el presidente Gustavo Petro como una estrategia para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, ha despertado inquietudes entre quienes se desempeñan en el servicio doméstico. Desde este sector advierten que la medida podría tener efectos adversos, como la reducción de empleos y un crecimiento de la informalidad laboral.

Yenny Hurtado, presidenta del Sindicato de Trabajadoras Domésticas, manifestó su preocupación en diálogo con Mañanas Blu. Según explicó, aunque el nuevo salario mínimo para 2026 alcanzará los 2.000.000 de pesos al incluir el auxilio de transporte, el verdadero impacto económico para los empleadores es considerablemente mayor.

Hurtado reconoció que el incremento salarial es positivo en teoría, pero cuestionó la falta de control y cumplimiento de la normativa laboral. “El aumento suena bien, pero en la práctica nadie hace cumplir las reglas”, afirmó. De acuerdo con cálculos realizados por el sindicato, contratar formalmente a una trabajadora del hogar puede costar alrededor de 3.025.000 pesos mensuales, al sumar aportes a seguridad social, prestaciones y demás obligaciones legales.

Esta situación, aseguró, ya está influyendo en las decisiones de muchas familias empleadoras. “He hablado con varias patronas que dicen que ya no contratarán empleadas de tiempo completo, sino solo uno o dos días a la semana”, señaló. Para muchas trabajadoras, esta reducción representa un golpe directo a su sustento, ya que dependen de varios días de trabajo para completar sus ingresos. En ese contexto, Hurtado considera que solo los hogares con mayores recursos podrán mantener empleadas domésticas de manera permanente.

La líder sindical también puso en duda las cifras oficiales sobre el tamaño del sector. Mientras el DANE estima que hay cerca de 700.000 personas dedicadas al trabajo doméstico, desde los sindicatos calculan que la cifra podría acercarse a los cuatro millones. “No existe un estudio serio y detallado; el Gobierno no tiene datos precisos porque nunca ha hecho un censo real”, aseguró.

Uno de los grupos más vulnerables es el de quienes trabajan por días. Hurtado indicó que unas 350.000 personas se encuentran bajo esta modalidad, con pagos que pueden llegar a 100.000 pesos diarios, pero sin contratos, prestaciones ni garantías básicas. Además, denunció que tras la pandemia se ha vuelto común que se exija realizar en un solo día labores que antes se repartían en varios.

En cuanto a la defensa de derechos laborales, la situación es compleja. “Si no hay un contrato firmado, la trabajadora queda desprotegida. ¿Dónde puede reclamar?”, cuestionó Hurtado. Relató que acudir al Ministerio de Trabajo resulta difícil y lento, al punto de que algunos procesos llevan meses sin avances.

Las trabajadoras internas tampoco escapan a la incertidumbre. Según la dirigente sindical, muchas empleadoras podrían intentar reducir salarios ante el aumento de costos, y las trabajadoras terminan aceptando condiciones desfavorables por temor a perder su empleo, lo que podría incrementar el desempleo en el sector.

Por último, Hurtado criticó que el gremio del servicio doméstico no tenga voz directa en la negociación del salario mínimo. “Nunca nos consultan. Supuestamente nos representan centrales obreras a las que no pertenecemos”, afirmó. También cuestionó la falta de respaldo institucional y señaló que el discurso del trabajo digno aún no se refleja en la realidad de las trabajadoras del hogar.

Mañanas Blu

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