Opinión | La mala hora del petróleo en Colombia: Amylkar Acosta Medina
Además, en los últimos dos años la Inversión extranjera directa (IED) experimentó una caída histórica del 30.5%, sólo en 2025 fue del 14%, afectada mayormente por el decaimiento de la inversión en el sector minero – energético, que concentra el 75.8% de la misma, la cual se desplomó el 26.7%. Ello explica en gran medida la contracción de este sector, el cual pasó de representar el 5.9% del PIB en la década pasada a sólo el 3.5% actual! Y ello no se ha dado por generación espontánea. Ello obedece en gran medida al freno, al desestimulo y al castigo por parte del Gobierno de los cuales viene siendo objeto la industria de los hidrocarburos, no se ha dado por generación espontánea.
Ello obedece en gran medida al desestimulo y al castigo por parte del Gobierno de los cuales viene siendo objeto la industria de los hidrocarburos. Primero fue la reforma tributaria de 2022 (Ley 2277) la que le estableció nuevas sobretasas (hasta 10-15%), le eliminó beneficios como la deducibilidad de las regalías y el CERT y amplió el impuesto al carbono. Posteriormente, amparado en la declaratoria de la conmoción interior en el Catatumbo (Decreto 062 de 2025) se le impuso un impuesto del 1% sobre la extracción y venta de hidrocarburos.
Y, como si lo anterior fuera poco, en virtud del Decreto 572 de 2025 se anticipó el pago de la autorretención en la fuente del 2026 al tiempo que se incrementó su porcentaje del 5.6% al 7%, afectando de paso la liquidez y el flujo de caja de las empresas. Pero, faltaba la cereza del pastel, acaba el Gobierno de decretar la emergencia económica (Decreto 1390 del 22 de diciembre de 2025) impone un nuevamente el impuesto especial del 1% a la extracción y venta del petróleo, justo en momentos en los que su precio se viene descolgando en los mercados internacionales y por lo tanto el margen para las empresas, empezando por ECOPETROL, es cada día menor. Podemos afirmar, entonces, que los pésimos registros del desempeño de este sector, no se han dado por generación espontánea.
El Presidente Gustavo Petro ha reclamado como su éxito el prematuro marchitamiento de este sector, inducido por su propia política y decisiones equivocadas, aduciendo que “estamos ante un cambio del modelo de desarrollo exitoso, que la sociedad debe sostener para los siguientes años y no volver atrás, hacia las rentas fósiles y cocaineras” y añadió: “verificamos que entre más cae el extractivismo fósil, más crece la actividad productiva en agricultura con un enorme 7.1% e industria no ligada al petróleo”, refiriéndose al dato puntual del DANE para el primer trimestre de este año.
Pero poco duró la euforia del Presidente, pues para el segundo y tercer trimestre de 2025 siguientes la desaceleración del crecimiento de la agricultura se tradujo en un crecimiento del 3.8% para el segundo trimestre y del 2.4% para el tercero, después de haber alcanzado un máximo histórico de 10.2% en segundo trimestre de 2024, comportamiento este explicado por el inusitada alza primero de los precios del café y su más reciente destorcida. No estamos, entonces, en presencia de “un cambio del modelo de desarrollo exitoso”, sino de un falso positivo.
En este contexto, preocupa sobremanera el rumbo de la estatal petrolera ECOPETROL, limitada en su margen de acción por la política de gobierno de descartar la firma de nuevos contratos de exploración y producción de hidrocarburos por su aversión a estos, en momentos en los que completa prácticamente tres años con sus utilidades en caída libre, se distrae del core de su negocio que son los hidrocarburos para invertir en proyectos eólicos fallidos en los que ha comprometido cuantiosas inversiones, renunció por presión de su Junta directiva y ésta por presión del propio Presidente Petro a un excelente negocio, como lo era la adquisición de 30% del proyecto Oslo en la misma cuenca del Permian, del cual insiste con terquedad aragonesa el Presidente en que ECOPETROL debe desinvertir y retirarse, por razones eminentemente ideológicas.
La preocupación es mayor, ahora que se avecinan nuevos cambios en su Junta directiva en la próxima asamblea de la empresa en marzo, cuando se espera la llegada de nuevos integrantes, activistas varios de ellos y alineados con el pensamiento y las directrices del Presidente Petro. El reto es mayor para la Junta entrante y para el próximo gobierno de cara a los nuevos acontecimientos que se han desencadenado con la intervención de los EE.UU en Venezuela, con el claro propósito de controlar y reactivar su industria, los cuales podrían derivar en mayores producción y exportación de crudo.
Ello podría derivar en una seria amenaza para Colombia, habida cuenta que el crudo que extrae y comercializa Venezuela es pesado como el de Colombia, ya que los dos países compiten por el mismo nicho de mercado y ello en momentos en los que la tendencia de los precios es a la baja debido a un exceso de oferta en el mercado, que tiene los precios oscilando en torno a los US $60, después de haber alcanzado un máximo en enero del año anterior de US $79 el barril.
