Inundaciones devastadoras en Nepal y Tíbet dejan cientos de muertos y más de 1.400 desaparecidos
En territorio nepalí, las autoridades reportan al menos 332 personas fallecidas y más de 900 desaparecidas. Según los primeros informes, una parte importante de quienes aún no han sido localizados serían ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región al momento de la tragedia.
Del otro lado de la frontera, en el Tíbet, medios estatales chinos informaron sobre tres personas muertas y unas 558 desaparecidas. Hasta ahora, las autoridades no han establecido si existe algún vínculo entre los registros de desaparecidos de ambos territorios.
La intensidad de las corrientes tomó por sorpresa incluso a habitantes y montañistas acostumbrados a este tipo de fenómenos naturales. Un alpinista con experiencia en la región describió el episodio como un fenómeno particularmente repentino y destructivo, debido a la fuerza con la que el agua y el lodo descendieron por las zonas montañosas.
El desastre ocurrió en una región de gran importancia turística y religiosa. Cada año, miles de peregrinos y viajeros recorren esta zona desde Nepal con destino al lago Mansarovar, uno de los lugares sagrados más importantes del Himalaya.
Las condiciones del terreno han complicado las labores de rescate. Los deslizamientos, el lodo, los escombros y los daños en carreteras han dejado varios sectores parcialmente incomunicados, dificultando el ingreso de los equipos de emergencia y el traslado de ayuda hacia las comunidades afectadas.
Ante la magnitud de la emergencia, también se han activado mecanismos de asistencia internacional. India ha enviado suministros para atender a los damnificados, mientras continúan los esfuerzos para localizar a personas que podrían encontrarse atrapadas o aisladas en diferentes puntos de la zona.
Los sobrevivientes han relatado momentos de angustia durante el paso de las inundaciones. Algunos contaron que vieron cómo las fuertes corrientes de agua y barro arrastraron personas, viviendas y vehículos en cuestión de minutos, dejando una estela de destrucción.
La emergencia también genera preocupación por la infraestructura energética de la región. Varias centrales hidroeléctricas resultaron afectadas por el fenómeno y se mantiene la búsqueda de trabajadores cuyo paradero todavía no ha podido ser confirmado.
Las autoridades de ambos lados de la frontera continúan recopilando información para establecer el número definitivo de víctimas y desaparecidos, mientras los rescatistas avanzan en una carrera contra el tiempo para encontrar posibles sobrevivientes.
