Informe preliminar confirma impacto frontal de avión de Satena en zona montañosa de Norte de Santander
De acuerdo con el documento técnico, el Beechcraft 1900D matrícula HK-4709, operado por Satena, realizaba un descenso considerado normal hacia el aeropuerto de Ocaña. Durante esa fase, la tripulación mantuvo contacto con los servicios de control aéreo hasta pocos minutos antes del accidente, sin que se reportaran alertas técnicas ni emergencias.
Los registros disponibles indican que la aeronave se encontraba a unas 15 millas del destino cuando inició un descenso pronunciado. Posteriormente, los sistemas dejaron de transmitir información y se perdió toda comunicación. El impacto fue confirmado en una montaña ubicada en Norte de Santander, a una altitud aproximada de 6.881 pies, en un sector de acceso complejo para los equipos de rescate.
El análisis inicial establece que el avión colisionó con una ladera empinada con un rumbo cercano a los 286 grados, en un choque frontal y con trayectoria definida. La dispersión de los restos, que se extendieron por más de 140 metros, junto con la destrucción severa del fuselaje, las alas y la cabina, refuerzan la hipótesis de un vuelo controlado contra el terreno durante la fase de aproximación.
Los investigadores señalan que, en la inspección preliminar y en la posterior reconstrucción del evento, no se hallaron indicios de incendio previo ni fallas estructurales antes del impacto. Sin embargo, el informe aclara que aún resta profundizar en factores humanos, condiciones operacionales y variables externas para determinar con precisión las causas del accidente.
“En el desarrollo de las labores de inspección y análisis se pudo establecer de forma preliminar la dinámica del impacto contra el terreno montañoso. En la segunda revisión de los restos no se encontraron evidencias de hollín ni de fallas previas al choque”, precisa el reporte técnico.
