El festín de los cuervos: la oposición que celebra la muerte para raspar votos
No habían terminado de rescatar los cuerpos del Hércules en Puerto Leguízamo cuando la oposición ya estaba afilando los colmillos. Es una escena dantesca y recurrente en Colombia: mientras las familias de nuestros soldados lloran una tragedia nacional, personajes como Juan Manuel Galánaparecen en la escena pública, no con soluciones, sino con el dedo apuntando, ansiosos por convertir el luto en una encuesta favorable.
El cinismo de la “oportunidad”
Resulta de un cinismo infinito que sectores que han cohabitado con el poder durante décadas, viendo cómo la flota aérea de las Fuerzas Militares envejecía bajo su propia negligencia, vengan hoy a rasgarse las vestiduras. La crítica de Galán, afirmando que al Gobierno “le cogió la noche”, no es más que pirotecnia electoral de baja calaña.
¿Dónde estaban estas voces cuando los contratos de mantenimiento se embolataban en administraciones pasadas? ¿Dónde estaba su “preocupación por la tropa” cuando se priorizaban otros gastos por encima de la vida de los uniformados? Salir hoy a señalar al presidente Gustavo Petro por “falta de decisiones oportunas” es ignorar —o querer que el país ignore— que este Gobierno recibió una flota en cuidados intensivos.
Política sobre cadáveres
Lo que estamos presenciando es carroñerismo político puro y duro. La oposición ha decidido que la muerte de nuestros uniformados es un activo rentable. En su afán de “hacer política”, están dispuestos a pisotear el respeto que merece una investigación técnica para imponer una narrativa de odio y supuesta incapacidad administrativa.
Es una táctica perversa:
- Bloquean presupuestos en el Congreso.
- Torpedean reformas estructurales.
- Y luego, cuando ocurre lo inevitable debido al desgaste histórico del equipo, salen a culpar al Ejecutivo de “lento”.
El país exige respeto, no oportunismo
El presidente Petro ha sido claro: la orden de modernización está dada desde hace más de un año, enfrentando precisamente esas trabas burocráticas que la misma clase política tradicional heredó al Estado. El anuncio de agilizar la compra de helicópteros y aviones de carga es una respuesta de Estado, mientras que la respuesta de Galán y compañía es una respuesta de candidatización prematura.
Colombia ya no se traga el cuento de los “salvadores” que solo aparecen cuando hay sangre de por medio para dar lecciones de moral. La tragedia del Putumayo no es un escenario de campaña; es una herida abierta que requiere seriedad, no el oportunismo rancio de quienes prefieren ver caer un avión para poder subir un punto en las encuestas.
Notidia24horas
