Jueves Santo: amor, servicio y el inicio del Triduo Pascual

Con esta celebración se da inicio al Triduo Pascual, el tiempo más importante del calendario litúrgico. Es un día que, más allá del recogimiento, resalta tres momentos esenciales: el amor hecho sacramento, el compromiso de quienes consagran su vida a Cristo y el ejemplo de humildad a través del lavatorio de los pies, gesto con el que Jesús enseñó a servir con sencillez y entrega.
En la mañana se celebra la Misa Crismal, presidida por el obispo junto a los sacerdotes de la diócesis. Durante esta ceremonia se consagran los óleos sagrados utilizados en los sacramentos y los sacerdotes renuevan sus promesas, reafirmando su compromiso con la Iglesia y su misión pastoral.
En horas de la tarde tiene lugar la Misa de la Cena del Señor, que marca el inicio solemne del Triduo Pascual. En esta celebración se revive la Última Cena y se recuerda el mandato de Jesús: amar y servir a los demás. Es también el momento en que el altar se presenta de forma sobria y el sagrario queda vacío, simbolizando lo que está por venir.
Así, el Jueves Santo no solo invita a la reflexión sobre el sacrificio y la entrega, sino también a reconocer el valor del servicio, la fe y el amor como pilares fundamentales de la vida cristiana.

