El Papa llama a reforzar la asistencia a la Misa en tiempos de guerra
Vatican News
Durante su mensaje previo al rezo del Regina Coeli, propio del tiempo de Pascua, el Pontífice invitó a los católicos a vivir el encuentro con Cristo resucitado como una experiencia transformadora que impulse a ser testigos de reconciliación y fraternidad en el mundo.
En su reflexión, recordó la vigilia de oración por la paz celebrada el día anterior en la Basílica de San Pedro y encomendó a los creyentes a la intercesión de la Virgen María, destacando su fe como ejemplo para quienes buscan creer sin haber visto.
En el marco del segundo domingo de Pascua, dedicado a la Divina Misericordia, el Papa centró su mensaje en el pasaje evangélico de la aparición de Jesús al apóstol Tomás. A partir de este relato, planteó interrogantes sobre cómo reconocer a Cristo en la vida cotidiana y cómo fortalecer la fe en medio de las dudas.
Explicó que la experiencia de Tomás, quien reconoce a Jesús a través de las huellas de su pasión en medio de la comunidad, representa un camino de fe que también interpela a los creyentes de hoy. A partir de ese encuentro, el apóstol realiza una profunda profesión de fe que resalta la centralidad de Cristo resucitado.
El Santo Padre reconoció que creer puede resultar difícil, pero insistió en que la fe necesita ser cultivada. En ese sentido, destacó la relevancia de la Eucaristía dominical como espacio donde los fieles escuchan la Palabra, oran, comparten y renuevan su compromiso cristiano.
Asimismo, explicó que la Misa no solo es celebración, sino también envío, ya que impulsa a los creyentes a vivir su fe en la vida diaria como misioneros del Evangelio.
En su mensaje, también evocó el testimonio de los mártires de Abitinia, quienes en el siglo IV dieron su vida por mantenerse fieles a la celebración de la Eucaristía, a pesar de las prohibiciones del Imperio romano. Su ejemplo, señaló, refleja la profunda convicción de que la vida cristiana no puede separarse del encuentro con Dios.
El Papa concluyó resaltando que es en la Eucaristía donde la fe se fortalece y crece, permitiendo que incluso los esfuerzos más pequeños de los creyentes se integren en un proyecto mayor de salvación para toda la humanidad. Añadió que, a través de esta vivencia, los fieles están llamados a convertirse en instrumentos vivos del amor y la esperanza que brotan de Cristo resucitado.
