Macron condena disturbios en Francia: “Esta noche todos sentimos ira y vergüenza”

“Esta noche todos sentimos ira y vergüenza”, afirmó Macron en un mensaje televisado de diez minutos, un día después de los graves incidentes ocurridos durante las movilizaciones, que continuaron el domingo, especialmente en París.
Los disturbios dejaron ataques contra edificios públicos, saqueos y daños en centenares de comercios. El mandatario atribuyó los hechos violentos a grupos de extrema izquierda y delincuentes, pero pidió diferenciar a los responsables de los actos vandálicos de los manifestantes que expresan reivindicaciones legítimas.
Gobierno francés admite fallos en el operativo policial
Las críticas a la respuesta de las autoridades aumentaron este lunes, cuando el ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que las fuerzas de seguridad perdieron el control en algunas de las principales ciudades durante los disturbios del sábado.
“Sí, el sábado perdimos el control en algunas grandes ciudades”, declaró Nuñez a la emisora France Inter. El funcionario admitió que la magnitud de los saqueos y los actos violentos superó la capacidad de respuesta de los efectivos desplegados y reconoció fallos de previsión en el operativo policial.
Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, también reconoció errores en la gestión de la jornada de protestas. “Hemos fracasado, sin duda”, afirmó en declaraciones al canal France 2, donde expresó su respaldo a Nuñez.
Macron rechaza la dimisión del ministro del Interior
Pese a las fallas reconocidas, Macron rechazó el domingo la dimisión de Nuñez y le pidió introducir nuevos métodos de actuación para enfrentar a los grupos violentos, según informó el Palacio del Elíseo.
El presidente también reclamó al Gobierno, especialmente al Ministerio del Interior, respuestas claras sobre la gestión policial de las movilizaciones y garantías de transparencia frente a los hechos registrados.
Además de reforzar la seguridad, Macron anunció iniciativas para responder a las demandas de los estudiantes y de los ciudadanos afectados por la inflación, en medio de un clima de tensión social que ha puesto bajo presión al Ejecutivo francés.
