julio 15, 2026

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Opinión | El petróleo sigue siendo el rey: Amylkar Acosta Medina

Luego de la Conferencia de las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre
el Cambio climático (COP21) en 2015 y la firma del Acuerdo de París, el petróleo
quedó en el lado equivocado de la historia, dado que su consumo y el de sus derivados
constituyen la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
causantes del Cambio climático y el propósito fundamental para contrarrestarlo es la descarbonización de la economía.

Con razón la ex secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático (CMNUCC), Christiana Figueres, sentenció: “hay que
agradecerles a los hidrocarburos por lo que han hecho de la economía de Colombia,
porque este país no sería lo que es si no fuera por la exportación de carbón y petróleo.

Por esta razón no se pueden meter dentro de la cajita de los diablos y satanizarlos.
Sin embargo, llegó la hora de reconocer que es una actividad que tuvo su momento
de sol, pero hoy ya está en el atardecer y tenemos que, prudentemente buscarle
alternativas rápidas ya”. No cabe, entonces, la menor duda de que los hidrocarburos
tendrán menos futuro que pasado.

Todos los países signatarios del Acuerdo de París contrajeron el compromiso de
reducir sus emisiones en un porcentaje, en el caso de Colombia en un 51%, hacia el
2030, considerado como la meta volante para alcanzar la carbono-neutralidad en el
2050. Pero la COP 26 tuvo el cuidado de establecer que la responsabilidad adquirida
por cada país aunque es común es diferenciada. Y, tal como quedó consignado

En la Declaración final de la COP 28, que tuvo lugar el año anterior en Dubai, se le pide a
las partes que contribuyan “con una lista de acciones climáticas, de acuerdo con sus
circunstancias nacionales” y “acelerar la Transición energética sostenible, asequible
y inclusiva, teniendo en cuenta los diferentes puntos de partida, circunstancias y vías nacionales”.

Esto, para significar que cada país se debe dar su propia Hoja de ruta
para la Transición energética.
No obstante, el actual gobierno, que preside Gustavo Petro, se ha dejado llevar por
el voluntarismo renunciando prematuramente a los hidrocarburos, dándole la espalda,
cuando el resto del mundo se limita a tomar distancia, alejándose gradualmente de
ellos.

Tanto la ex ministra de Minas y Energía Irene Vélez como el Ministro actual
Andrés Camacho han sido categóricos y reiterativos al afirmar que durante este
cuatrienio no se firmarán nuevos contratos de exploración y producción de
hidrocarburos.

1 Miembro de Número de la ACC

2 En la COP 28, el Presidente Petro fue más lejos aún, al firmar el Tratado de no
proliferación de combustibles fósiles, paso este en falso que compromete a Colombia
no sólo a no firmar nuevos contratos sino a frenar en seco tanto la actividad
exploratoria como la producción de hidrocarburos.

El mismo dispone, según lo
remarcó el mismo Presidente Petro, “cero exploración nueva” y “cero proyecto de
explotación nueva en el mundo”.

Declaraciones como estas han desalentado la actividad de las empresas petroleras en
Colombia.

Es así cómo, según la Cámara colombiana de bienes y servicios de
petrolero, gas y energía (CAMPETROL), en el 2023 se perforaron sólo 51 pozos
exploratorios, representando una caída del 45.2% con relación a los 93 perforados
en 2022.

También se vio afectado el número de pozos perforados en desarrollo, los
cuales cayeron el 9.1%, al alcanzar no más de 597 pozos en 2023. Así mismo se
contrajo la actividad sísmica 2D equivalente, limitándose a los 1.367 kilómetros,
28.2% menos que el año anterior.

Finalmente, en diciembre de 2023 se reportaron,
en todo el territorio nacional, 117 taladros activos en total, para una disminución del
23.5% respecto al mismo mes de 2022.

Mientras tanto lo que denotan los registros en el resto del mundo es una febril
actividad de las empresas petroleras. Lo que informa la Agencia internacional de
energía (AIE) es que en 2022 la producción mundial de crudo se incrementó el 5.4%,
superando la tasa de crecimiento de 1.6% en 2021 y la media del intervalo 2010 –
2019, de la prepandemia, de 1.3%, jalonada por la reactivación de la economía global
y en un contexto de ajuste progresivo de la oferta de crudo por parte de la OPEP+. Y,
según su más reciente pronóstico la oferta de crudo subirá 1.5 millones de barriles
más al día hasta alcanzar un nuevo máximo histórico de 103.5 MMBD en 2024,
después de los 102 MMMBD en 2023.

A ello habrán de contribuir el récord de producción por parte de EEUU, que supera
la de Arabia Saudita, ubicándose en el primer lugar entre los productores, Brasil que,
según ha anunciado tiene entre sus planes pasar de producir 3.7 MMBD actualmente
a 5.4 MMBD en 2028, para convertirse en el cuarto productor mundial de crudo,
Canadá y la revelación en la que se ha convertido Guyana que ya produce 600.000
barriles y a poco andar, alcanzará la producción de 1 MMBD, del cual se ha venido
alejando Colombia desde el año 2016. Dicho de otra manera, el petróleo que deje de
producir Colombia no le hará falta al mundo y como lo afirmó Sergio Cabrales,
experto de la Universidad de Los Andes, “dejar de firmar nuevos contratos de
exploración y producción no tiene ningún efecto en la reducción de CO2 a nivel
global”, como lo cree el Gobierno pensando con el deseo.

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