Sarah Mullally hace historia como la primera mujer arzobispa de Canterbury
Durante la ceremonia de entronización, celebrada con gran solemnidad, Mullally, de 63 años, expresó su emoción al recibir el báculo arzobispal. El acto reunió a representantes de diversas religiones, incluyendo líderes cristianos, judíos, musulmanes e hindúes, y reflejó el creciente papel de las mujeres dentro de la Iglesia anglicana desde que se permitió su ordenación hace poco más de una década.
En su intervención, la nueva arzobispa optó por un mensaje centrado en la unidad y la paz, evitando referencias directas a controversias. Sin embargo, hizo un llamado general a la reconciliación en regiones afectadas por conflictos como Oriente Medio, Ucrania, Sudán y Birmania.
El evento también destacó por su carácter multicultural, con expresiones litúrgicas en distintos idiomas y tradiciones, como cantos africanos y una lectura del evangelio en español. Mullally, visiblemente conmovida en varios momentos, aseguró que asume su misión con humildad, considerándose un instrumento al servicio de Dios.
Al cierre de la ceremonia, recibió prolongados aplausos por parte de los asistentes, especialmente de mujeres, para quienes este hecho representa un avance significativo dentro de la institución religiosa.
Durante su discurso, también dedicó palabras a las víctimas de abusos dentro de la Iglesia, reiterando la necesidad de actuar con verdad, justicia y compasión. Subrayó la importancia de no ignorar el dolor de quienes han sido afectados por fallas institucionales, en una clara referencia a los escándalos que han impactado a la organización en los últimos años.
Mullally asume el liderazgo tras la salida de Justin Welby, quien renunció en 2024 en medio de críticas por su manejo de casos de abuso. Con experiencia previa como obispa de Londres y de Crediton, inicia ahora una nueva etapa al frente de la Iglesia de Inglaterra como la arzobispa número 106 en ocupar este cargo.
