Falleció el primer actor Julio Alcázar, figura emblemática del teatro y la televisión venezolana
Julio Alcázar, primer actor y una de las figuras más representativas del arte dramático venezolano, falleció este sábado 3 de agosto, según confirmó el alcalde de Chacao, Gustavo Duque. Su muerte enluta al medio artístico nacional, tras una carrera de más de cincuenta años dedicada al teatro, el cine y especialmente a la televisión, donde se ganó el cariño y respeto del público.
Nacido en La Coruña, España, y naturalizado venezolano, Alcázar fue un rostro icónico de la televisión en Venezuela, especialmente durante la llamada “última era dorada de las telenovelas”. Su talento y presencia escénica lo convirtieron en uno de los actores más solicitados para interpretar papeles de carácter y profundidad.
Participó en recordadas producciones como Estefanía, Ka Ina y Gata Salvaje, que trascendieron fronteras y se convirtieron en éxitos de audiencia en países de Latinoamérica, Europa y hasta Rusia. “Yo en televisión me siento mejor que pez en el agua”, decía con frecuencia.
Pero más allá de la pantalla chica, Alcázar fue un pilar del teatro venezolano. Debutó a los 17 años en la Hermandad Gallega con La casa de la troya, y más adelante fundó el Grupo de Teatro Rosalía de Castro. Actuó en obras como La corbata, Muy alto, muy rubio y muy muerto, y La novicia rebelde, donde demostró su versatilidad y compromiso con las tablas.
En el cine también dejó su huella con películas como Cangrejo (1982), dirigida por Román Chalbaud; Muerte en alto contraste (2010); y El hijo del Presidente (2018). Desde 2009, se dedicó a la formación de nuevos talentos en el ámbito actoral, dejando una huella duradera en la educación artística del país.
A lo largo de su carrera fue reconocido con múltiples galardones, entre ellos premios de la ACRIM y la ACCA como actor hispanohablante destacado. El alcalde Duque lamentó su partida y resaltó el impacto de su legado en la comunidad cultural de Chacao. Hasta ahora no se han revelado detalles sobre las causas de su muerte ni sobre los actos funerarios.
