De cartel criminal a “sistema de clientelismo”: el giro de EE. UU. en la acusación contra Maduro
En la imputación original emitida por un gran jurado en 2020, las autoridades estadounidenses afirmaban que Maduro había colaborado en la administración y liderazgo del Cartel de los Soles mientras afianzaba su control político en Venezuela. Esa narrativa fue utilizada en su momento por el entonces presidente Donald Trump para justificar una intensificación de las operaciones antidrogas de Washington en el Caribe.
Según la postura de Estados Unidos, altos funcionarios venezolanos habrían respaldado a organizaciones criminales transnacionales, entre ellas el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, como parte de una presunta conspiración orientada al tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Sin embargo, en la versión modificada de la acusación —presentada por la Fiscalía pocas horas después de la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en Caracas durante un operativo ejecutado por fuerzas estadounidenses— el lenguaje utilizado es más moderado. El texto elimina referencias al Cartel de los Soles como una estructura criminal formal, aunque mantiene los señalamientos contra el mandatario por delitos relacionados con el narcotráfico.
El documento actualizado sostiene que Maduro “participa, fomenta y protege una cultura de corrupción” en la que sectores influyentes del poder venezolano se benefician económicamente del narcotráfico y de la protección a sus aliados criminales. De acuerdo con la Fiscalía, esos recursos son canalizados hacia funcionarios corruptos que operan dentro de un entramado de lealtades políticas y favores.
En ese contexto, el término Cartel de los Soles aparece únicamente en dos ocasiones en toda la acusación, descrito como un sistema de clientelismo liderado por las élites del poder, cuyo nombre tendría su origen en los símbolos de soles utilizados en las insignias militares venezolanas. Esto contrasta con el expediente de 2020, donde el concepto era mencionado repetidamente.
Maduro y Flores comparecieron por primera vez ante un tribunal estadounidense este lunes en Nueva York, ciudad a la que fueron trasladados tras su captura durante un operativo sorpresa realizado en la madrugada del sábado. En la audiencia, el mandatario se declaró inocente de los cargos de narcoterrorismo y posesión de armas, y aseguró que se considera a sí mismo “un prisionero de guerra”.
