mayo 24, 2026

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Un “Happy New Year” que duró poco: el cambio de Maduro ante el juez federal

La comparecencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante una corte federal de Estados Unidos se convirtió en un episodio de alto impacto político y mediático a nivel internacional. La audiencia, que se extendió por cerca de treinta minutos, se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y un protocolo inflexible propio de este tipo de procesos.

El abogado venezolano Nizar El Fakih, presente en la sala en calidad de observador, ofreció posteriormente un relato detallado de lo ocurrido a pocos metros de los acusados. De acuerdo con su testimonio, Maduro ingresó al recinto con una actitud distendida, intentando transmitir control de la situación. Saludó reiteradamente con un “Happy New Year” a los presentes, incluidos miembros del jurado, y se mostró cordial incluso con su equipo legal y los agentes de custodia.

No obstante, ese comportamiento cambió de forma abrupta cuando el juez federal —un magistrado de 92 años con amplia trayectoria— asumió la conducción de la audiencia. Al intentar Maduro emitir un pronunciamiento de carácter político, proclamándose “presidente constitucional” y alegando la condición de “prisionero de guerra” bajo la Convención de Viena, fue interrumpido de manera categórica. El juez le exigió limitarse estrictamente a confirmar su identidad dentro del proceso.

A partir de ese momento, El Fakih observó signos claros de tensión en el exmandatario, quien comenzó a escribir con frecuencia y a intercambiar comentarios en voz baja con sus abogados. La situación contrastó con la actitud de Cilia Flores, quien permaneció en silencio, con la mirada baja y concentrada en sus apuntes, sin establecer contacto visual con nadie durante la audiencia.

El diseño de la sala y las normas del tribunal impidieron cualquier interacción entre ambos. La pareja estuvo separada por sus tres abogados privados, ocupando una mesa de cinco puestos, y el juez dejó claro que no se tolerarían gestos ni comunicaciones entre los acusados. Cada uno respondió de manera individual a la lectura formal de sus derechos.

El instante de mayor tensión se produjo cuando Maduro se declaró “no culpable”, afirmando ser una persona honesta e inocente. La reacción espontánea de un asistente, que soltó una risa, fue rápidamente contenida por los oficiales de la corte, quienes llamaron al orden de inmediato.

Al término de la sesión, mientras Maduro abandonaba la sala, un ciudadano lo increpó a viva voz, acusándolo de sus actos. Maduro respondió reafirmando que era el presidente de Venezuela y definiéndose como un “hombre de Dios”, antes de que el personal de seguridad retirara al manifestante del recinto.

En cuanto a su estado físico, El Fakih señaló que ninguno de los acusados mostró dificultades evidentes para caminar o desplazarse dentro del tribunal. Sin embargo, la defensa solicitó formalmente evaluaciones médicas, especialmente para Cilia Flores, alegando dolores de espalda, una posible fractura y una herida leve en la ceja cubierta con una venda. El juez autorizó la atención médica para ambos antes de dar por finalizada la audiencia.

La corte fijó la próxima comparecencia para el 17 de marzo, fecha en la que continuará el desarrollo del proceso judicial.

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