Caficultura colombiana cerró 2025 con menor producción por impacto climático
De acuerdo con el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Germán Bahamón, el impacto más severo se concentró en el inicio del año cafetero, entre octubre y diciembre. En ese periodo, la producción apenas alcanzó los 3,7 millones de sacos, lo que significó una contracción del 24%. El punto más crítico se registró en diciembre, cuando la cosecha se redujo en un 31%, confirmando una afectación estructural y no un episodio aislado.
El dirigente gremial explicó que la principal causa de este comportamiento fue el exceso de lluvias registrado durante el primer semestre de 2025. Las precipitaciones prolongadas alteraron los procesos de floración y el llenado del grano en amplias zonas cafeteras, desajustando los ciclos productivos y limitando la oferta disponible hacia el cierre del año. Se trató de un escenario que el gremio había previsto y que terminó reflejándose plenamente en los indicadores.
La caída en la producción también tuvo efectos en el frente externo. Si bien las exportaciones totales del año mostraron un crecimiento del 7%, con 13,1 millones de sacos enviados al exterior, el primer trimestre del año cafetero registró una reducción del 6,1% en las ventas internacionales, como consecuencia directa de la menor disponibilidad de café. En este contexto, la Federación mantuvo una participación relevante, concentrando el 25,9% de las exportaciones del país.
En contraste, el mercado interno mostró un desempeño favorable. Durante 2025, el consumo nacional se ubicó en 2,27 millones de sacos, consolidando una leve pero sostenida expansión. Para atender esta demanda y compensar la menor producción local, el país recurrió a importaciones por 1,18 millones de sacos, destinadas principalmente al abastecimiento interno.
Desde la FNC se considera que la caficultura atraviesa un ajuste cíclico esperado, asociado a factores climáticos, pero respaldado por una demanda sólida y un entorno de precios favorable. El principal desafío, señaló Bahamón, será comunicar de manera clara y oportuna esta realidad a los mercados, mientras los productores enfrentan un ciclo productivo más corto, complejo y exigente.
