julio 17, 2024

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Desde el Sínodo una carta para todo el Pueblo de Dios

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La XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, al final de sus trabajos, redactará una carta-mensaje para todo el pueblo de Dios: lo ha dicho esta tarde, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación y presidente de la Comisión de Información, precisando que la Comisión para el documento de síntesis ha pensado en un texto para contar a todos, “al mayor número posible de personas, y especialmente a aquellas que todavía no han sido alcanzadas o implicadas en el proceso sinodal”, la experiencia vivida por los miembros del Sínodo. Ruffini explicó que la secretaría sinodal, de acuerdo con el Papa, sometió la propuesta a votación de la asamblea, que la aprobó por amplísima mayoría (de 346 votantes, hubo 335 a favor y 11 en contra). A la sesión informativa asistieron el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, arzobispo de Manaos, monseñor Zbigņev Stankevičs, arzobispo de Riga, secretario general de la Conferencia Episcopal de Letonia, monseñor Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan y presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, y Wyatt Olivas, de Estados Unidos, el participante más joven del proceso sinodal. De diecinueve años, Wyatt es estudiante en la Universidad de Wyoming en Laramie, participó como misionero en el programa juvenil católico Totus Tuus y es catequista en su diócesis natal, Cheyenne. Expresó su entusiasmo por la experiencia que está viviendo en el Sínodo a los diversos representantes de los medios de comunicación.

El documento de síntesis
Por lo que se refiere al documento de síntesis, el Prefecto del Dicasterio para la Comunicación  ha informado que al final de la Congregación General de esta mañana, la XII -que ha iniciado la discusión del cuarto módulo del Instrumentum laboris, B3, sobre el tema “Participación, tareas de responsabilidad y autoridad. ¿Qué procesos, estructuras e instituciones en una Iglesia sinodal misionera?” – el cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general, anunció que la Comisión encargada había decidido que el texto fuera relativamente breve y estuviera al servicio de un proceso que continúa. Será un texto de transición, basado en la experiencia de la asamblea, que contendrá los puntos en los que hay consenso y aquellos en los que falta acuerdo, así como cuestiones abiertas que deberán ser estudiadas en profundidad desde un punto de vista canónico, teológico y pastoral, para ser verificadas junto con el pueblo de Dios. Tendrá un estilo sencillo, no será un documento final, ni el Instrumentum laboris de la próxima asamblea, aclaró el cardenal, sólo servirá para acompañar las fases sucesivas del Sínodo sobre la sinodalidad.

Oración por los migrantes con el Papa mañana en la Plaza de San Pedro
A los periodistas, la secretaria de la Comisión para la Información, Sheila Pires, informó que los trabajos de esta mañana se abrieron con el recuerdo de monseñor Robert Patrick Camilleri Azzopardi, obispo de Comayagua y presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, que falleció ayer, y que mañana por la tarde, al final de la sesión vespertina, los participantes en el Sínodo han sido invitados a reunirse en la Plaza de San Pedro para un momento de oración por los migrantes y los refugiados -que será retransmitido por streaming- en el que participará también el Papa. Y esta mañana, en el Aula Pablo VI, donde se celebra la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Luca Casarini, invitado especial, informó sobre el rescate en el mar Mediterráneo de 116 migrantes procedentes de varios países africanos, en dos embarcaciones diferentes.

La sinodalidad en la Amazonia
El cardenal Steiner se refirió a la larga experiencia de sinodalidad en la Iglesia de la Amazonia, que siempre ha buscado la participación de todos los ministerios y todas las vocaciones en la evangelización, en los debates. El cardenal señaló que en las asambleas diocesanas y en las asambleas más amplias de toda la región participan laicos y laicas, y que en las últimas reuniones siempre ha habido un representante o una representante indígena. “Cada vez más buscamos esta presencia para poder escuchar y ejercer mejor nuestra misión”, remarcó, añadiendo que el Sínodo es un proceso y que se buscan soluciones pero que estamos “ejercitándonos en la sinodalidad, en este Sínodo”, que “todos tengan la oportunidad de hablar, de expresarse, de decir sus ideas, siempre para el bien de la Iglesia, siempre teniendo en cuenta la misión de la Iglesia”, es decir, el anuncio del Evangelio. “Para nosotros, que somos de la Amazonia, es un incentivo adicional para continuar en este camino de intentar escuchar a todos e implicar a todos en el proceso de evangelización”, concluyó el cardenal Steiner. Respondiendo a la pregunta de un periodista, el cardenal señaló que escuchar ayuda a comprender a las comunidades y sus necesidades, ayuda a ser una Iglesia samaritana, presente, misericordiosa. Hay 70.000 indígenas, escuchar a las diferentes comunidades es importante porque “nos dicen cómo quieren celebrar”, continuó el cardenal Steiner, ayudan a considerar la piedad popular, en definitiva, a ser una Iglesia evangelizadora.

La experiencia del sínodo en Letonia
Habló de la reacción de los católicos de Letonia (20% de una población de unos dos millones de habitantes) ante la invitación a participar en el proceso sinodal, monseñor Zbigņev Stankevičs, arzobispo de Riga, secretario general de la Conferencia Episcopal Letona. “Hubo sentimientos ambiguos”, algunos al enterarse de los caminos sinodales en Alemania tuvieron una actitud de rechazo, otros pensaron en algo formal, pero luego todos se pusieron manos a la obra. Surgió la necesidad de escuchar a todos, no sólo a los católicos, sino también a otros cristianos, a representantes de otras religiones, a los marginados e incluso a los no creyentes. Y luego tratar de reconocer lo que el Espíritu Santo quiere decir hoy a la Iglesia y despertar en cada bautizado el sentido de corresponsabilidad en la misión evangelizadora de la Iglesia. “Y aquí hay un gran desafío, en primer lugar de la formación de los obispos, de los sacerdotes”, dijo el prelado, “porque su principal tarea es mirar a los fieles y reconocer sus dones, sus carismas”. El arzobispo de Riga habló también de las mujeres en la Iglesia: “no deben competir con los hombres, sino que es importante la complementariedad”; sí, darles más espacio en la Iglesia, pero sin tocar lo que está en el Evangelio y en la tradición de la Iglesia.

La “diáspora filipina”
En cuanto a la realidad de los filipinos, monseñor Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, dijo que hay millones de ellos viviendo esparcidos por el mundo, son el 10-15% de la población de Filipinas, lo que se llama ‘la diáspora filipina’. El Papa Francisco los llama en broma “contrabandistas de la fe”, confió el prelado. Son emigrantes, trabajadores, “misioneros prácticamente a regañadientes” porque no han sido formados para ello, pero intentan vivir su fe. El clero cuestiona su formación, considerando que toda la Iglesia está llamada a la misión. Monseñor David subrayó que este Sínodo insiste precisamente en la igualdad en dignidad. “No importa si uno es cardenal o arzobispo o quien sea, porque fundamentalmente somos una comunidad de discípulos iguales en el bautismo”, dijo. En cuanto a los retos a los que se enfrenta la Iglesia filipina, a un periodista que le preguntó cuáles son las prioridades, el prelado señaló la necesidad de acompañar a los que viven en el extranjero, “para que se conviertan en misioneros accidentales” dando testimonio de su fe en los países donde trabajan.

Acoger a las personas homosexuales
A las preguntas de los periodistas sobre la posición de la Iglesia respecto a las personas lgbtq+ o aquellos que viven una relación homosexual, el cardenal Steiner respondió que el tema surgió durante las reflexiones y también en el momento de las presentaciones de los grupos, pero que esta sesión del Sínodo no lleva a conclusiones, éstas estarán, según el deseo del Papa, en la próxima sesión, el año que viene. Sobre el tema de las personas homosexuales, monseñor Stankevičs recordó la invitación de Francisco en Lisboa de acoger “todos, todos, todos” y añadió que las personas homosexuales también deben ser acogidas “con amor, sin juzgar”, su dignidad humana debe ser respetada, como enseña el Catecismo de la Iglesia católica, no discriminadas injustamente, señalando que las parejas homosexuales están llamadas a vivir en castidad porque cualquier relación sexual fuera del matrimonio es pecado y que, por tanto, bendecir a aquellas parejas que no aceptan este principio es un problema porque significaría bendecir el vivir en pecado. Monseñor David, por su parte, dijo que existe una fuerte tendencia a etiquetar a las personas en términos de género, sexualidad, afiliación política o religiosa, pero que Jesús consideraba a todo ser humano como hijo de Dios.

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